Cada día que me levantaba me olía a cerrado, para mi no era un olor desagradable, era un olor que se podía soportar. Cuando iba a desayunar eso era lo que mas me gustaba porque olía a chocolate y tenía un olor agradable que me gusta mucho.
Siempre que salia de mi casa me olía a unas flores en concreto llamadas calas ya que tenía un jardín justo delante de mi casa y también a árboles también en concreto a eucaliptos.
Después de salir del colegio iba para casa de mi abuela y siempre que subía las escaleras me olía a comida, siempre eran olores diferentes, pero aunque cambiara algo en la comida siempre me olía a patatas fritas y era un aroma muy agradable y delicioso.
En el mes de agosto coincidían las vacaciones de toda la familia entonces nos reuníamos en la aldea(Melide) era un sitio agradable donde pasábamos el mes de agosto.
Cuando estábamos llegando a la aldea empezaba a venir un olor desagradable y maloliente a excremento de vaca.
Lo que mas me gustaba era llegar a la casa de la aldea y oler un olor delicioso a manzano, era el árbol que teníamos en el jardín de la casa.
Cuando estaba en la aldea, me encantaban los olores, porque eran olores frescos a rosas, a hierba, a manzanas y a muchas cosas más, pero solo había una cosa que me gustaba muchísimo y era el olor del churrasco que hacía mi abuelo un olor riquísimo que cuando lo olías te daban ganas de que se hiciera pronto para comerlo.
Y cuando acabo el mes de agosto nos fuimos todos para su casa y volvió la misma rutina de los olores.

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